Los cultivos forrajeros propios del clima mediterráneo constituyen el pilar de la ganadería extensiva, ya que aportan comida fresca y nutritiva para ovejas, vacas o cabras. Al mismo tiempo, pueden cortarse y empaquetarse en balas de paja, garantizando alimento para el ganado a lo largo de todo el año. Sin embargo,
Según estos estudios, los policultivos contribuyen a conservar la humedad del suelo, ya que la variedad de formas y profundidades de las raíces favorece que el agua se infiltre y se mantenga más tiempo. Además, la transferencia de nutrientes entre especies hace que exista una mayor disponibilidad, lo que permite reducir la aplicación de fertilizantes químicos. Igualmente, dificultan la expansión de vegetación espontánea, porque la diversidad de estructuras cubre rápidamente el terreno y compite por la luz, el agua y los nutrientes, impidiendo que se establezcan plantas perjudiciales para la productividad de los cultivos.