Combinar plantas forrajeras tiene muchas ventajas

Camps de cereals en diferents fases fenològiques. Font: Canva

Camps de cereals en diferents fases fenològiques. Font: Canva

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Los cultivos forrajeros propios del clima mediterráneo constituyen el pilar de la ganadería extensiva, ya que aportan comida fresca y nutritiva para ovejas, vacas o cabras. Al mismo tiempo, pueden cortarse y empaquetarse en balas de paja, garantizando alimento para el ganado a lo largo de todo el año. Sin embargo, este sistema natural se encuentra cada vez más amenazado por la carencia de agua, la erosión de los terrenos y la dependencia de los abonos químicos. En este contexto, diversas investigaciones encabezadas por la investigadora del CREAF Angela Ribas ponen de manifiesto las ventajas de diversificar los cultivos de especies forrajeras —sobre todo leguminosas, gramíneas y forbias—.

Según estos estudios, los policultivos contribuyen a conservar la humedad del suelo, ya que la variedad de formas y profundidades de las raíces favorece que el agua se infiltre y se mantenga más tiempo. Además, la transferencia de nutrientes entre especies hace que exista una mayor disponibilidad, lo que permite reducir la aplicación de fertilizantes químicos. Igualmente, dificultan la expansión de vegetación espontánea, porque la diversidad de estructuras cubre rápidamente el terreno y compite por la luz, el agua y los nutrientes, impidiendo que se establezcan plantas perjudiciales para la productividad de los cultivos.

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