Hace 10 años, los agricultores de VerdCamp Fruits crearon el método del intercropping floral, una técnica sencilla pero revolucionaria para mejorar fácilmente y de forma sincronizada la biodiversidad asociada a los cultivos. Ernest Mas, responsable de campo y de I+D+i de la finca, la define como su “innovación estrella” y afirma que incluso les invitaron a patentarla.
¿Pero de qué trata esta técnica? El intercropping floral consiste en plantar flores en medio de los cultivos para favorecer la biodiversidad asociada a los campos. Estas plantas florales pueden colocarse de forma más o menos aleatoria o formando bandas florales que ejercen como corredores de biodiversidad. De hecho, en VerdCamp Fruits han diseñado un calendario propio para que los cultivos tengan flores adyacentes durante todo el año. Los principales objetivos para la aplicación de esta técnica son mejorar la biodiversidad, romper con el monocultivo, mejorar la polinización, combatir las plagas de forma natural, ahorrarse el uso de fitosanitarios y obtener el beneficio emocional de trabajar en campos florecidos.
La invención de esta técnica surgió hace 10 años en la finca de VerdCamp Fruits, a partir de un problema muy grave en el control de pulgón de las sandías que coincidía con la época clave de la polinización. Al ver que no podían solucionarlo con métodos convencionales, intentaron aplicar productos ecológicos (jabones, aceites, etc.) y tampoco salían adelante.

Tuvieron que realizar cambios drásticos porque no conseguían controlar el pulgón. Según el propio Ernest, “matábamos las abejas y encima nos gastábamos mucho dinero”. Vieron que si tenían suficiente fauna auxiliar, el sistema podía llegar a equilibrarse solo. Eso sí, debía ser fauna autóctona porque la liberación de insectos auxiliares de compra tampoco funcionaba. La fórmula era tener flores para atraer a la fauna de la misma zona. Sólo durante el primer año ya probaron más de 30 especies distintas de plantas florales.
Vieron que sembrar las semillas de estas plantas en torno a los campos era muy caro y no acababa de salir bien. Finalmente, una noche Ernest encontró la solución: plantar las flores directamente al igual que lo hacían con los cultivos. A pesar de las dudas iniciales, la técnica funcionó y a día de hoy la utilizan en muchos más sitios y en todas partes funciona. Además, según dice Ernest, “si lo haces bien y con la especie correcta, no pierdes terreno productivo porque se mezclan las flores y cultivos sin hacerse competencia”.